Mes de Nisán, conjugando el tiempo de la memoria – rabino Mordejai Maarabi

17/Abr/2012

Copredi, CCIU (por gentileza del autor)

Mes de Nisán, conjugando el tiempo de la memoria – rabino Mordejai Maarabi

Los últimos aromas de Pesaj impregnan aún nuestras casas y nuestras personas. Los intensos días de la festividad invitaron a celebrar y a comprobar una vez más, entre canciones hechas testimonios, que los caminos hacia la libertad son intrincados y no siempre llanos…
La misma salida de Egipto, hace regresar al pueblo hebreo a un punto de partida, desde el cual darle una última lección al Faraón, sediento por no abandonar el propósito de esclavizarlos para siempre. Luego el desierto traerá sus aspectos. Altas cimas y profundas depresiones en la geografía espiritual del pueblo redimido, serán la realidad a compartir en lo diario. Nada será fácil en la búsqueda del equilibrio mental, emocional y espiritual de toda una nación, vuelta a su estado natural…
La Salida de Egipto recorre cada instante del calendario ofreciéndonos la tarea de ‘recordar’: “Zejer liTziat Mitzráim” será el argumento central sobre el que gira cada vivencia judía, partiendo del mismo Shabat Kodesh.
Aplicar una y otra vez la memoria a los hechos pasados-presentes, augura el poseer una perspectiva hacia el futuro. El último día de la celebración, la rica tradición ashkenazí, evoca a sus seres queridos y a todos los mártires arrancados de la vida.
El conocido ‘Izcor’ ejercita esa memoria ancestral y convoca a reunirnos, pasado y presente, en el entorno afectivo, feliz y próximo, como lo es cada festividad. Poder recordar, más allá de profundo contenido emocional que despierta en cada uno de nosotros, es la tarea espiritual que nos conceden las festividades; tiempo esencial donde ellos y nosotros siempre fuimos uno…
Así Jag haPesaj parece contenerlo todo; el espacio vital para quienes se suman generación tras generación a valorar la aventura del ser libres y redimidos, así como el recuerdo sentido y sublime de aquellos todos que nos hicieron ver ese camino, vivirlo y hacernos llegar a ser parte de esa cadena interminable… Los días de la Fiesta han concluido, decíamos. Pero no su sentido. Su pedido. La meta que nos ha propuesto nuevamente. El valor del recuerdo y la tarea del recordar…
El Mes de Nisán aún no concluye. Próximo a dejar sus días al nuevo mes, Nisán nos regala una fecha más en el calendario: el del almanaque y el del corazón. Un día. Ese día es el 27 de Nisán…
Allí, enclavado en las postrimerías de un mes donde la alegría ocupó su escenario; donde la liturgia cotidiana ha establecido no rezar las plegarias de súplicas por el perdón de D’s (‘Tajanún’), hay un día que lo dice todo. Que todo lo contiene. El recuerdo y la memoria. La Eternidad, si me lo permiten, humildemente…
“Iom haShoá vehaGueburá”. Un día para evocar lo imposible. Para traer a retinas ya gastadas por tanto dolor y lagrimales secos –porque las lágrimas ya no alcanzan-, aquella infame matanza, que la maquinaria nazi y sus aliados, llevaron a cabo en el seno de nuestro pueblo, la judería europea.
Promediando en mes de nuestra libertad, ese día lleno de cadenas de hierro que jamás pudieron romperse –que nadie atinó en el mundo ‘libre’ de entonces romper-, nosotros, el pueblo de Israel, lo recordamos.
No hay alegría posible sin el recuerdo de los humos negros y los cadáveres blanquecinos; sin la mirada socarrona del fusil nazi y el impecable casco de la muerte; sin el silencio cómplice o la mirada perdida de un mundo ya por entonces echado a su propia suerte…
Es por eso que nuestro calendario nos propone ejercicios altisonantes en su recorrido singular. Porque si “en cada generación cada persona debe verse a sí mismo como si estuviera saliendo de Egipto”, no es menos cierta la poesía hecha canción de nuestra bella Hagadá que dice “VeHí sheÁmda…”: ‘…Que en cada generación y generación se levantan contra nosotros, para exterminarnos…’.
Hoy cuando los aromas de aquella libertad siguen impregnando cada rincón de nuestra existencia; tras 63 (al escribir éstas líneas)–casi 64- años de soberana independencia en nuestra Mediná; cuando el odio antisemita no ha cesado ni por un instante y cuando el mundo árabe parece tornarse más y más irascible así como incomprensible en su demanda de todo sin dar nada; cuando todo ello pasa, una señal asoma para nosotros, los sobrevivientes. Los testimoniales…
Llega un nuevo tiempo de “Iom haShoá”…Nadie entre nosotros hubiera imaginado que la bestialidad humana llegase a negar –en forma sistemática- el horror de seis millones y más. Amén de negar nuestra existencia –nuestro Pesaj eterno-, llegó el tiempo para la maldad de proponer ‘una revisión acerca del Holocausto’…
Que buena falta le haría a todos ellos –judíos incluidos- hacer una visita a cuanto Museo se ha erigido en el mundo, empezando por ‘Iad vaShem’… Aprender, sensibilizarse, comprender lo efímero del hombre sobre la tierra…Entender cuánto pudo la imaginación de lo terrible…
Pero no hay tiempo para eso. Porque todos ellos, en Asia y en América del Sur, Europa y cualquier nueva geografía surgente, conjugan la idea de lo eterno. Ellos como eternidad…
Pobres…No han comprendido siquiera el paso de los tiempos y de los hombres. Hillel solía decir, cuando avistó una calavera flotando que “porque hundiste, te hundieron”. Nadie como Hillel, el sabio, comprendía la vida y a los vivientes. Imagino que su sentencia habrá nacido por los tantos bribones y violentos que habitaron en sus días…
Hace más de 60 años arrancaron al pueblo judío en aquel espanto dado a llamar Holocausto. Hoy, los enemigos de la vida y los detractores de la dignidad humana, hacen todo lo posible para arrancar a la ‘Shoá’ del pueblo judío… Mordejai Maarabi.El Rab Mordejai Maarabi nació en Argentina. Médico, con especialidad en Psiquiatría en el campo de la asistencia y prevención de las adicciones. Fundó hace 15 años en Buenos Aires la Institución “Maor, retorno a la vida”, única en su estilo para la asistencia y prevención de las fármaco-dependencias de la comunidad judía. En el mes de marzo de 2010 se inauguró el Primer Centro de Día de Maor. Fue Rabino de la Comunidad Israelita Latina de Buenos Aires (Congregación Marroquí) por espacio de 4 años. Más tarde, ejerció el Rabinato de la Comunidad ‘Chalom’, de judíos oriundos de Rodas, Salónica y Cos. Fue Gran Rabino de la Comunidad Judía del Uruguay, por espacio de 7 años, hasta su Aliá a Israel en julio de 2009.